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En el capítulo 2 del Proyecto Educativo de Centro referido a las intenciones educativas del Centro, bajo el epígrafe ¿Qué tipo de persona queremos formar?, expresamos lo siguiente:

"Somos conscientes de que la escuela transmite valores de acuerdo con determinadas normas -unas explícitas (contenidos, procedimientos, métodos...), y otras implícitas (espacios, actitud del adulto...), lo que se ha venido llamando el "curriculum oculto"- que modelarán al ciudadano/a del futuro. De acuerdo con esos valores la institución escolar puede decantar el futuro de los alumnos y alumnas de una u otra manera.

La escuela en la que nosotros creemos pretende formar personas para la vida, que desarrollen al máximo sus potencialidades y que sean capaces de tomar iniciativas para resolver sus problemas. Por eso nos proponemos que la interacción y comunicación constituyan un primer pilar sobre el que se asienten las relaciones entre los alumnos y alumnas y las de ellos y ellas con los adultos que convivimos juntos en ese microcosmos que es la escuela.

Queremos formar personas que conciban la unidad del ser como una globalidad, que sientan que lo psíquico y lo físico no son sino las dos caras de una misma moneda y que se vivan a sí mismas como portadoras de valores personales que enriquecen la vida social. Conscientes de que tienen un cuerpo a través del cual siente, expresan y se comunican con las demás personas. Sentimiento y expresión que fomentamos a través del desarrollo de las capacidades creativas y los distintos lenguajes expresivos. Un cuerpo que es preciso aceptar y al que hay que cuidar, que necesita de determinados hábitos de salud e higiene que contribuirán a su bienestar físico y psíquico.

Igualmente afirmamos que queremos educar en la tolerancia y el respeto a las diferencias. Preparar personas que el día de mañana y según sus posibilidades puedan participar activamente en una sociedad democrática y plural en la que quepan todas las tendencias e ideologías, todas las profesiones, credos y confesiones. Una sociedad en la que quede erradicada cualquier discriminación por razón de sexo. Para ello, la escuela abordará la educación de niños y niñas sin condicionamientos por estereotipos de género y hará real la igualdad de oportunidades.

Pretendemos formar personas con actitudes responsables ante sí mismos, su familia, la escuela y la sociedad en general, que en las relaciones de convivencia se desenvuelvan de forma adaptada y con la mayor integración posible y que resuelvan sus conflictos de modo constructivo y no violento.

Nos damos cuenta de que somos parte de esa aldea global que es la Tierra, conformada a través de millones de años de evolución y que corre serio peligro de extinción. Es en este marco en el que cobra fuerza la necesidad de formar hombres y mujeres con una conciencia clara de respeto a la Naturaleza, de preservar un medio ambiente lo más equilibrado posible, a través del cuidado de nuestro entorno más próximo.

Deseamos, en definitiva, contribuir a formar niños y niñas felices para los que aprender no sea un trabajo, una imposición, una obligada tarea siempre debida a "los mayores". Por esta razón pensamos que la motivación de los alumnos y alumnas constituye una de las claves básicas para que se dé el proceso de enseñanza/aprendizaje. Por eso nos esforzamos en desarrollar la capacidad de iniciativa y profundizamos, cada vez más, en procesos y sistemas de ayuda para despertar el interés hacia sí mismos, los otros y el mundo en los niños y niñas con necesidades educativas especiales.

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