COMUNICACIÓN SOBRE EMOCIONES:

AUTORA: BEGOÑA IBARROLA.

EMOCIÓN: “reacción que se vivencia como una fuerte conmoción del estado de ánimo; suele ir acompañada de expresiones faciales, motoras, etc. Y surge como reacción a una situación concreta, aunque puede provocarla también una información interna del propio individuo”.

  TRES SISTEMAS DE RESPUESTA EMOCIONAL: 

  1. COGNITIVO: Es subjetivo, se concreta en una vivencia o experiencia emocional

 

  1. MOTOR: Conducta de acercamiento o huída

 

  1. FISIOLÓGICO: Respuesta interna percibida o no por el sujeto

   EMOCIONES PRIMARIAS:

IRA

- Rabia                          

- Enojo

- Resentimiento

- Furia

- Exasperación

- Indignación

- Animosidad

- Irritabilidad

- Hostilidad

- Odio

- Violencia

TRISTEZA

- Aflicción

- Pena

- Desconsuelo

- Pesimismo

- Melancolía

- Autocompasión

- Soledad

- Desaliento

- Desesperación

- Depresión

MIEDO

- Ansiedad

- Aprensión

- Temor                             

- Preocupación

- Inquietud

- Desasosiego

Incertidumbre

- Angustia

- Terror

- Fobia

- Pánico

- Susto

ALEGRÍA

-Felicidad

- Gozo

- Contento

- Deleite

- Diversión

- Placer

- Gratificación

- Satisfacción

- Euforia

- Éxtasis

- Manía

 AMOR

- Aceptación

- Cordialidad

- Amabilidad

- Confianza

- Afinidad

- Devoción

- Adoración

- Enamoramiento

OTRAS                                                

SORPRESA

- Sobresalto

- Asombro

- Desconcierto

- Admiración

EMOCIONES

AVERSIÓN

- Desprecio

- Desdén

- Displicencia

- Asco

- Antipatía

- Disgusto

- Repugnancia

VERGÜENZA

- Culpa

- Perplejidad

- Desazón

- Remordimiento

- Humillación

- Pesar

- Aflicción    

    LA EXPRESIÓN DE EMOCIONES

EL ENOJO: Aumenta el flujo sanguíneo a las manos, haciendo más fácil empuñar un arma o cerrar los puños para golpear a un enemigo; aumenta el ritmo cardiaco y la tasa de hormonas que, como la adrenalina, generan la cantidad de energía necesaria para acometer acciones valerosas. 

 EL MIEDO: La sangre se retira del rostro (lo que explica la palidez y la sensación de “quedarse frío” ) y fluye a la musculatura esquelética larga, como las piernas, por ejemplo, favoreciendo así la huída. Al mismo tiempo, el cuerpo parece paralizarse, aunque sólo sea un instante, para calibrar, tal vez, si el hecho de ocultarse pudiera ser la respuesta más adecuada. Las conexiones nerviosas de los centros emocionales del cerebro desencadenan también una respuesta hormonal que pone el cuerpo en estado de alerta general, sumiéndolo en la inquietud y predisponiéndolo para la acción, mientras la atención se fija en la amenaza inmediata con el fin de evaluar la respuesta más apropiada.

     LA FELICIDAD: Hay un aumento en la actividad de un centro cerebral que se encarga de inhibir los sentimientos negativos y de aquietar los estados que generan preocupación, al mismo tiempo que aumenta el canal de energía disponible. En este caso no hay un cambio fisiológico especial salvo quizás, una sensación de tranquilidad que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente de la excitación biológica provocada por emociones perturbadoras. Esta condición proporciona al cuerpo un reposo, un entusiasmo y una disponibilidad para afrontar cualquier tarea que se esté llevando a cabo y fomentar también la consecución de una amplia variedad de objetivos.

     EL AMOR: Los sentimientos de ternura y la satisfacción sexual activan el sistema nervioso parasimpático (el opuesto fisiológico de la respuesta de lucha-huída propia del miedo o la ira) Esta pauta engloba un amplio conjunto de reacciones que implican a todo el cuerpo y que dan lugar a un estado de calma y satisfacción que favorece la convivencia.

    LA SORPRESA: Arqueo de las cejas, que aumenta el campo visual y permite que penetre más luz en la retina, lo cual nos proporciona más información sobre el acontecimiento inesperado, facilitando así el descubrimiento de lo que realmente ocurre y permitiendo elaborar, en consecuencia, el plan de acción más adecuado.

     LA TRISTEZA: Provoca la disminución de la energía y el entusiasmo por las actividades muy vitales y cuanto más se profundiza y se acerca a la depresión, más se enlentece el metabolismo corporal. Labios caídos, mirada lánguida y postura corporal encorvada, son algunos de los rasgos que manifiestan este estado.

 TÉRMINOS A DIFERENCIAR:

 Ø         Emoción: Estado complejo del organismo que se caracteriza por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta organizada. Reacción espontánea. Se puede describir como respuesta o como proceso. Puede durar entre segundos y días.

Ej: la ira.

 Ø         Estado de ánimo: Estado de humor, emocional, de mayor duración y menor intensidad que las emociones. Duración indefinida, desde horas, días, a meses. Estos estados dependen de valoraciones globales del mundo que nos rodea, el “color del cristal con que se mira”. Ej: enfado. 

Ø         Temperamento: Fenómenos característicos de la naturaleza emocional de un individuo, que incluyen susceptibilidad a estimulación emocional, fuerza, velocidad de respuesta, cualidad del estado de humor dominante e intensidad. Tienen componentes biológicos. Ej: irascible. 

Ø         Sentimiento: Más duradero que la emoción, es una actitud originada a partir de una emoción, pero que perdura. Está filtrado por la razón y consiste en una percepción sensorial. Algunos autores dicen que es el componente cognitivo de la emoción. Predispone a responder con una determinada emoción. Para otros autores, los sentimientos son emociones voluntarias.

     LA ALEGRÍA.

      “Alegría es la emoción que experimentamos cuando los acontecimientos personales son favorables o vivimos situaciones gratas”

     “ La felicidad humana no es producto de los grandes acontecimientos de la vida, sino de las pequeñas vivencias cotidianas”

                                                                (Benjamín Franklin)

     “Nuestro ánimo será mejor cuanto más vayamos subiendo en la espiral de la felicidad. Cuando se baja de forma continuada se producen distintos tipos de suicidios; el profesional (“no valgo para nada”), el emocional (“no me quiere nadie”)....y al final, el de barbitúricos”.

            (Cesar Díaz-Carrera, presidente del Instituto para el desarrollo de la creatividad)

    La alegría es contagiosa e influye en nuestro estado físico y psicológico.

    Esta emoción nos beneficia en muchos sentidos: 

  1. Nos da resistencia ante los problemas: las personas optimistas consideran los cambios como un desafío y no como una catástrofe, se muestran atentos con el resto de las personas y sienten que controlan sus vidas.
  2. Fomenta la creatividad y el aprendizaje: los niños aprenden con mayor facilidad y eficacia en un ambiente agradable.
  3. Ayuda a superar el estrés: se ha demostrado el efecto estimulante de la risa en la circulación sanguínea, en la respiración, y sobre todo en la oxigenación de nuestro cuerpo. Una simple sonrisa es ya capaz de provocar una secreción mayor de endorfinas, encargadas de producirnos bienestar.
  4. Previene infartos.
  5. Fortalece el sistema inmunológico: en las personas sonrientes se ha encontrado una tasa mayor de inmunoglobulina A, sustancia que refuerza las defensas del organismo. Además, en estado de satisfacción, el timo –glándula situada entre el esternón y el corazón-, fabrica más timina, uno de los componentes que contienen los fármacos antidepresivos y que además nos hace resistentes a las enfermedades.

     LA TRISTEZA Y LA DEPRESIÓN. 

    “La depresión puede definirse como una falta de energía psíquica. Para tratarla hay que tener en cuenta cómo obtiene esa energía la persona en su vida cotidiana, -grado de satisfacción o felicidad que extrae de la vida-, cómo es su “guión de vida”,- su grado de optimismo, planes de futuro, forma de ver el mundo-, su forma de pensar y el grado de autorrealización de sus valores, además de los aspectos puramente físicos”.

                                                                                      ( Dr. Ramón Marqués)

    La tristeza es un sentimiento propio de los seres humanos. El problema surge cuando este estado de ánimo se vuelve enfermizo y aparece la depresión. Conviene diferenciar en los niños un estado de tristeza de un estado depresivo. Según los expertos:

     “Si un niño está sumido en una tristeza prolongada, excesivamente intensa, sin motivo aparente, si pierde el interés por el juego y por aprender, si se manifiesta constantemente aburrido o si tienen llantos prolongados, es posible que atraviese un estado depresivo. Sin embargo los estados de depresión episódicos y de corta duración son normales y no han de causar alarma”

    Hasta los seis o siete años, la vivencia de pérdida, de separación, de ausencia, es crucial para el niño y está en el origen de muchas de sus depresiones. Si se siente impotente ante el sufrimiento provocado por ésa pérdida o separación, no comprendido, si no tiene capacidad por descargar su agresividad, puede sumirse en un estado de resignación sin salida. Algunos estudios han constatado que el 25% de los pequeños que acuden a las E. I. Sufren algún tipo de depresión.

    Acontecimientos que pueden desencadenar una depresión:

     EL MIEDO. 

    “El miedo es una reacción ante situaciones amenazadoras o que causan inseguridad, en las que el sujeto percibe que pierde el control sobre lo que puede ocurrir. Se produce una mayor secreción de adrenalina y se desencadena una reacción de estrés”.

    Existen diferentes tipos de miedos infantiles. Los más comunes son:

De tipo general: a las catástrofes, operaciones, etc...

 Situaciones desconocidas, no predecibles: cambio de domicilio, cambio de colegio, ruidos desconocidos, etc...

Rendimiento: no saber hacerlo bien, no conseguirlo, etc...

 Miedo a la oscuridad, animales, personas, lugares, etc...

    Es necesario diferenciar entre miedos racionales e irracionales, referidos estos últimos a supuestos peligros imaginarios.

    Existen dos formas básicas de afrontar el miedo: huída o evitación. Si esto no es posible el miedo motiva a afrontar el peligro.

    Es importante recordar que gran parte del aprendizaje humano implica procesos conceptuales muy complejos realizados con la ayuda de los símbolos transmitidos por el lenguaje. Por lo tanto un niño puede aprender a tener miedo por lo que oye de los miedos de los demás, especialmente de los de la madre.

    El niño puede aprender a ver el mundo como un lugar peligroso o seguro, depende de los mensajes de los adultos que le rodean y esta actitud va a condicionar su percepción de la realidad

   Primer miedo infantil: a la separación de la madre

    Segundo miedo:          a las personas extrañas

    Tercer miedo:            a todo lo nuevo

     A medida que el niño crece, sus miedos cambian. Cada edad o periodo parece tener su propio conjunto de crisis o ansiedades de adaptación.

     Cosas que ayudan:

  1. Hablar sobre las cosas que le dan miedo y pintar sus miedos.
  2. Ponerle gradualmente en contacto con lo que le da miedo.
  3. Explicaciones verbales y demostración práctica cuando el objeto o la situación temida no son peligrosos.
  4. Representación con marionetas y lectura de cuentos.
  5. Reconocer con el mayor detalle el objeto o situación que provoca miedo.
  6. Nunca reírse o ridiculizar los miedos infantiles

     EL ENFADO.

    “Es una reacción de irritación, furia o cólera, desencadenada por la indignación o el enojo de sentir vulnerados nuestros derechos o sentirnos amenazados psicológicamente”.

    Nos enfadamos cuando consideramos que otra persona “atenta” contra nosotros, nos perjudica, no respeta lo que decimos o hacemos, nos pone en ridículo delante de otras personas, menosprecia nuestra manera de ser o actuar, nos sentimos injustamente tratados, ante frustraciones, etc.

    La ira es la emoción potencialmente más peligrosa ya que su propósito fundamental es destruir. El ataque verbal o físico es la respuesta impulsiva inmediata e irrefrenable. La agresividad que desencadena la ira hace que sea una emoción “explosiva”.

    También existe un tipo de ira “hacia dentro”, consiste en la supresión de la emoción hacia alguien para transformarla en irritación con uno mismo.

     Tipos de respuestas:

  1. Agresión directa: verbal, física, quitar beneficio, castigo.
  2. Agresión indirecta: decírselo a terceras personas, dañar algo de quien ha provocado la reacción.
  3. Agresión desplazada: contra un objeto, otra persona.
  4. Respuesta no agresiva: calmarse, hablar del incidente con o sin el ofensor, distraerse con algo grato.

     Es importante saber que, cuando la emoción de la ira nos inunda, nuestra capacidad para pensar se ve muy limitada, no funciona bien nuestra mente y el cuerpo se altera a muchos niveles.

    Según el metabolismo (nivel de monoaminooxidasa), la percepción cognitiva de los acontecimientos y la valoración que hacemos de una situación, la respuesta puede variar.

     Cosas que ayudan:

  1. La auto observación: Ser capaces de descubrir los “detonadores”
  2. Reinterpretar las situaciones: Hacer comprender la situación desde otro punto de vista
  3. Aprender a relajarnos y a mantener la calma: Respirar, hacer ejercicio, relajarse.
  4. Autoafirmación asertiva: Aprender a exponer lo que nos pasa y a defendernos de forma controlada
  5. Aprender frases y gestos para poner límites a los demas
  6. Aprender a detectar las necesidades ocultas tras un enfado o una agresión

      LOS CELOS

Posibles causas:

     L a llegada de un hermano

 Manifestaciones:

 ¿Cómo ayudar?

    Evitar:

Hacer:

 BIBLIOGRAFÍA: EDUCACIÓN EMOCIONAL.

1.       Goleman, D. : Inteligencia emocional. Ed. Kairós.

2.      Shapiro, L. :   La inteligencia emocional de los niño. Ed. Grupo Z

3.      Harris, P:       Los niños y las emociones. Ed. Alianza.

4.      Bisquerra, R.  Educación emocional y bienestar. Ed Praxis.

5.      Ibarrola, B.    Programa de inteligencia emocional para niños de 3 a 5 años. Ed. SM

6.      Ibarrola. B.     Cuentos para sentir. Ed. SM

7.      Vallés, A,        La inteligencia emocional de los hijos. Ed. EOS

8.      Elías, M. Tobías y Friendlander, B. Educar con inteligencia emocional . Ed. PyJ